El animal humano tiene una terquedad cuantitativa para el vicio y para la virtud que no la cambia ni el dinero, ni la religión, ni el Estado, ni los divanes vieneses. Gracias a ello, la literatura es eterna. FdAzúa.
No, el jeep no es rosa; la vida sí, es del color con que la embistes. Así como los impromptus de Schubert dicen que son a la vez piezas de salón y piezas salvajes por su gran dosis de improvisación, la vida es improvisar y concluir; siempre a las 23:59 h. Mañana será un día distinto porque compruebas que sí, que siempre consigues lo propuesto y por eso es distinto pero me quedo con los impromptus de Schubert que son en realidad, pura gracia romántica del mundo.